Partimos en Brandon, una localidad que creció junto a la State Road 60 como centro agrícola y que en las últimas décadas se transformó en un vasto suburbio. Muy cerca se encuentra Limona, uno de los primeros refugios invernales para colonos del norte, promovido a finales del siglo XIX como destino vacacional. Desde allí avanzamos hacia Valrico, cuyo nombre significa “Valle Rico”, y que pasó en pocos años de ser un enclave agrícola a una comunidad densamente poblada.
La ruta continúa hacia Turkey Creek, donde aún pervive el recuerdo de las antiguas “Strawberry Schools”, en las que el calendario escolar se adaptaba a la cosecha de fresas. Más adelante aparecen Sidney, Hopewell y Bealsville, esta última fundada por antiguos esclavos libertos tras la Guerra Civil. A partir de este punto el paisaje cambia radicalmente: enormes canteras abiertas revelan la huella de la minería del fosfato, una de las industrias más importantes del centro de Florida desde finales del siglo XIX.
Al llegar al río Alafia, entramos en una región cargada de historia. Sus aguas rojizas, teñidas por taninos y fósforo, ya aparecían en los mapas del siglo XVI elaborados por las expediciones españolas de Hernando de Soto y Pánfilo de Narváez. En sus orillas se asentaron durante siglos los Tocobaga y, más tarde, los primeros colonos europeos. Cerca se encuentra Aldermans Ford, antiguo vado utilizado por carretas y célebre por haber sido escenario de campañas políticas del condado.
El recorrido nos lleva luego a Fort Lonesome, cuyo nombre encierra leyendas de aislamiento y soledad, y a Balm, donde el ferrocarril y la agricultura marcaron la vida local durante décadas. En Wimauma, fundada en 1902 y bautizada con las iniciales de las hijas de uno de sus promotores, aún se percibe el pulso agrícola, hoy sostenido en gran parte por inmigrantes centroamericanos.
Desde Wimauma regresamos hacia el norte por la US-301, atravesando Sun City Center, una comunidad creada para jubilados en la década de 1960, y Riverview, asentada a orillas del Alafia River, donde antiguas explotaciones mineras dieron paso al crecimiento suburbano. El trayecto concluye nuevamente en Brandon, cerrando un círculo que resume más de un siglo de transformaciones económicas, sociales y paisajísticas en el corazón de la Florida.